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lunes, 7 de mayo de 2012

Moxenas, maestro de gaiteros

A esquerda Nazario González Iglesias, «MOXENAS»
de Sárdoma - Vigo - PONTEVEDRA (1934-1995)

Moxenas, maestro de gaiteros 

 Domingo 06 de mayo de 2012 Faro de Vigo.

Autor:  Javier Mosquera

Nazario González fue además poeta popular, compositor y figura irrepetible de la música popular gallega

 





Nazario González, nacido en la parroquia de Sárdoma, se inició de niño en el mundillo de la gaita y a ella le dedicó toda su vida, siendo gaitero famoso y maestro de gaiteros. Poeta popular y compositor, destacó también por su clara vocación docente que le llevó a fundar numerosos grupos a lo largo de toda su vida. Trabajó en Barreras, emigró a Alemania, fue taxista y monitor de autoescuela y se dedicó a otras muchas actividades como criar perros afganos, peces tropicales o canarios cantores. Falleció prematuramente y su entierro se convirtió en un multitudinario homenaje. Fue nombrado Vigués Distinguido en 1991 y el Concello le dedicó una calle. 

 

JAVIER MOSQUERA A Nazario González, el alcume de Moxenas le vino de su bisabuelo, que era limpiachimeneas y la vocación por la música desde muy temprano, pues ya con siete años dio los primeros pasos en el mundillo de la gaita de la mano de Xosé Barcia Couto más conocido como "Pepe O Coxo", un gaitero paralítico que recorría Vigo en su silla de ruedas tocando por las fiestas.
En 1978 creó con Xosé Manuel Fernández Costas el grupo Muxicas a partir de Lembranzas Galegas, que ensayaban en las instalaciones de los Franciscanos en el Barrio del Cura. Muxicas estaba formado por dos gaitas, tamboril, bombo y pandereta. Este nuevo quinteto revolucionó la música tradicional gallega, tanto por lo innovador de su vestuario como por la importancia concedida a la percusión o su labor de animación, promoviendo los festivales folklóricos de invierno.
Señalan sus biógrafos que el quinteto Muxicas "supuso también para Moxenas el inicio de su trabajo como compositor, inventor de melodías prefería decir él, un importantísimo trabajo creativo de casi setenta piezas, al tiempo que una dignificación de la gaita y una reivindicación del papel gaitero y de nuestra música tradicional".

Perfeccionista
Reconocen sus hijas que "en ocasiones su perfeccionismo resultaba exasperante... Cuando compraba palletas nuevas para los punteros de sus gaitas, hasta que sonaban como quería, podía pasarse varias horas ajustándolas... y, a la hora de afinar los instrumentos, cuando todo el mundo creía que estaban perfectamente, él todavía le daba unas cuantas vueltas más"...
En días de mucho calor o humedad, que afectaban al sonido de las gaitas, algunos ensayos de su grupo, Muxicas, los dedicaba por entero a "pelearse" con la afinación, llegando a marcharse enfadado, sin ensayar ni una sola obra...
Señala Manuel Bragado que a Moxenas le gustaba cobijarse al amparo del pino manso de San Roque, el espacio preferido, también, de sus queridos Morenos de Lavadores, hablar con la gente en las tascas y recorrer lentamente la ciudad, "siempre le recordaré caminando por Torrecedeira, donde vivió los últimos anos de su vida, experiencia humana que recogió en sus poemas y en sus piezas de gaita, donde desgrana la memoria del Vigo popular."
Moxenas es una figura irrepetible en la música popular gallega y no solo por el dominio de la gaita en toda su dimensión, sino por su clara vocación docente que le llevó a tener numerosos seguidores y discípulos. Además de fundar numerosos grupos, a lo largo de su vida participó y colaboró con la mayoría de las agrupaciones musicales de la zona de Vigo.

Otras facetas
La misma sensibilidad que tenía para tocar la gaita, la demostró en otras facetas... "No se le ponía nada por delante. Cuando se le metía algo en la cabeza no paraba... Desde escribir poesía, que es una faceta suya desconocida para mucha gente, o como fotógrafo aficionado... acabó revelando y positivando sus propias fotos que, por cierto, eran de gran calidad. Crió perros afganos, peces tropicales, canarios cantores"...

Se cuentan de él numerosas anécdotas. Su mujer emigró a Alemania a trabajar y, tiempo después, él consiguió también un trabajo allí ... compró un libro de esos que garantizaba hablar alemán en 100 días y después de 3 meses, decidió que ya dominaba el idioma. Y para demostrárselo a su mujer, la invitó a tomar unos helados en una cafetería... se sentaron y se los pidió al camarero, con su pronunciación perfecta... al poco tiempo, le sirvieron dos raciones de pollo asado...

Era el alma de las fiestas familiares. Sus vecinos acudían encantados porque era muy simpático y le encantaba cantar y acompañar con todo tipo de instrumentos, en las sobremesas...

Tuvo cinco hijos, dos ya fallecidos, que lo consideraron siempre "una persona muy cariñosa y muy graciosa, siempre te hacía reír. No hemos conocido una persona a la que le haya sido tan fácil hacer amigos, los tenía por todas partes."

Su dedicación le valió el reconocimiento de cuantos trabajaron junto a él y el homenaje de la ciudad, que le nombró Vigués Distinguido. Unos meses antes de su muerte, la federación vecinal le rindió un homenaje que tuvo lugar en el auditorio de la asociación de Castrelos.
Fallecido prematuramente a los sesenta y un años, su entierro se convirtió en un multitudinario homenaje. Las flores no cabían en el tanatorio y hubo que habilitar otros dos coches, para llevar hasta el cementerio de Sárdoma las que no entraron en el coche fúnebre.

Nació en el barrio de Outeiro, en Sárdoma.
A los once años entró a formar parte del grupo "Os Chavales" de Sárdoma, pasando más tarde a "Os Peruchos". Después del servicio militar entró a trabajar en el astillero Hijos de J. Barreras como aprendiz electricista, que simultaneaba como componente de "Airiños do Monte" de Sampaio, y "Vento das Cíes", grupo dirigido por Melitón.

A principio de los años sesenta emigró a Alemania, lo que durante una década le alejaría de la gaita.
A la vuelta, trabajó tres años como taxista y más tarde como monitor de autoescuela en O Calvario, actividad que compaginaría con la de maestro de gaita en diferentes centros culturales de Vigo y su comarca.

La federación vecinal dio a su grupo de música tradicional el nombre de Moxenas. Fue Vigués Distinguido en 1991 y el Concello le dedicó una calle.

 http://www.farodevigo.es/gran-vigo/2012/05/06/moxenas-maestro-gaiteros/646419.html

viernes, 18 de noviembre de 2011

Quiroga, Valle-Inclán y las amputaciones

Quiroga, Valle-Inclán y las amputaciones

Por Rodrigo Cota

miércoles 16 de noviembre de 2011

 

 


Grandiosa exposición la que se inauguró ayer, dedicada a Manuel Quiroga Losada en el Museo de Pontevedra. Impecable trabajo de Fernando Otero Urtaza, comisario de la muestra y la persona que más sabe en el mundo sobre nuestro violinista, aparte de Milagros Bará Viñas, sobrina-nieta de Quiroga y depositaria de parte de su legado.

Ya que el asunto ha sido debidamente reseñado en toda la prensa local no es necesario que lo cuente yo aquí. Lo que sí se puede contar, porque si no lo cuento yo no lo cuenta nadie, es la novedosa noticia que nos dio la responsable (creo que es) de Cultura de la Diputación de Pontevedra: Quiroga tenía un brazo amputado. Además de novedosa y sorprendente, la noticia es rematadamente falsa. Y ahí, el comisario de la exposición, la familia de Quiroga y un centenar de asistentes, nos enteramos de que la buena señora inauguraba en representación del sufrido pueblo de Pontevedra una muestra sobre un personaje cuya propia existencia ignoraba cinco segundos antes de empezar a hablar.

"Nunca olvidaremos al gran Manuel Quiroga", decía ella. "¿Cómo lo vas a olvidar tú, hija mía -pensaba la concurrencia- si no tienes ni idea de quién fue Quiroga?" No se puede olvidar a quien no se conoce, en eso tiene razón.

Lo más sangrante del asunto es que en la sala de al lado, pared con pared hay otra exposición, en este caso dedicada a Valle-Inclán. A Valle sí le amputaron un brazo. Puede que la señora confundiera a Valle con Quiroga. O acaso piensa que a todos los personajes ilustres que nacen o viven en Pontevedra se les amputa un brazo y va inaugurando exposiciones diciendo siempre lo mismo: "Significa un gran honor para mí inaugurar esta exposición sobre Castelao, a quien le amputaron un brazo"; "declaro inaugurada esta muestra dedicada a Torrente Ballester, que tenía un brazo amputado".

Imaginemos las conversaciones de la mujer, encargada de los asuntos culturales de la provincia, cenando con sus amigos:

- ¡Qué mérito tuvo Sarmiento de Gamboa, descubriendo islas en el Pacífico con su brazo amputado! ¡Y Casto Méndez Núñez, ganando batallas con un sólo brazo!
- ¿Pero a Sarmiento de Gamboa y a Méndez Núñez les faltaba un brazo?
- Claro. Yo lo sé porque lo mío es la Cultura, así con mayúscula. Sarmiento era de Pontevedra y el otro se retiró aquí. Yo misma si sigo escalando puestos acabaré sin un brazo. Todo por servir a mi pueblo amado. Cualquier sacrificio es poco.

Así se entiende que últimamente vengan tan pocos famosos por aquí. Están todos acojonados: "Yo paso de ir a Pontevedra, que están muy locos. En cuanto ven a alguien popular, le arrancan un brazo, que lo dice una señora de la Diputación".

http://correctoresdesabor.blogspot.com/2011/11/quiroga-valle-inclan-y-las-amputaciones.html

martes, 20 de septiembre de 2011

Víctor Cervera Mercadillo Barítono de Pontevedra


Víctor Cervera
Víctor Cervera Mercadillo.

Nos aires das rías: los Cervera-Mercadillo de Dios, recuerdos gallegos.


Hace un tiempo visité a mis amigos Román Gil Albuquerque y a su mujer, Carola Arbolí Cervera-Mercadillo, en Madrid. Ellos forman un matrimonio extraordinario, son grandes viajeros que nunca dejan pasar una temporada sin ir a Nueva York, ver la floración de los naranjos en Murcia, visitar la cartuja de Valldemossa para recordar a Chopin y pasear por Pontevedra con la familia materna de Carola, comentando informalmente la propia historia y anécdotas de sus ancestros.

Todas las pequeñas historias de la vida privada que cuentan Carola y sus tres hermanos sobre los Cervera-Mercadillo de Dios, es decir, sobre su familia materna, invitan a adentrarse en las postrimerías de esta gran familia gallega.

En la zona monumental de Pontevedra se encuentra la basílica plateresca de Santa María. La peculiaridad de visitarla con Aurora, Enrique y Mercedes, tres de los cinco hermanos Cervera-Mercadillo, los otros dos, Víctor y María, están en Madrid, es que al hacer la visita no sólo se pasea por la perla del arte gallego, sino que también se visita parte de su panteón familiar.

En la basílica hay un panteón en el que descansan los Barbeito, la familia de la abuela paterna de mis anfitriones.

Carolina Barbeito Montesinos, una dama de la sociedad pontevedresa, se quedó huérfana muy pequeñita y sin familia directa creció, pasó su infancia y juventud en casa de don Perfecto Feijoo hasta que dejó este hogar para fundar el suyo propio junto a Víctor Cervera-Mercadillo, el popular barítono y célebre personaje de la sociedad artística gallega del siglo XX. Eran los abuelos de mis anfitriones.

Este matrimonio era muy conocido en Pontevedra y la incesante actividad social, artística y cultural de Víctor hacía que viajase con frecuencia a Madrid para actuar y que también viajase por toda Galicia en compañía del coro Aires da Terra o en solitario para deleitar al público con sus romanzas, arias y canciones gallegas.

Víctor Cervera, Perfecto Feijoo y Alejandro Mon rezando
un responso por el finado loro Ravacho. Pontevedra

El matrimonio tuvo dos hijos Carmen y Víctor, el padre de mis anfitriones.

Víctor era un destacado animador y participante en la vida de la ciudad y en el desarrollo de la sociedad civil pontevedresa. Su profesión de tranviario no le quitaba tiempo para ser jugador de fútbol en el equipo Alfonso, que luego sirvió para fundar el Pontevedra.

Fue también un importante prócer del deporte en la ciudad. Fue concejal de Deportes, Fiestas y Cultura, y durante su participación en el equipo de gobierno de la villa del Lérez se construyó el pabellón de deportes diseñado por Alejandro de la Sota, una edificación de estilo internacional que es un hito en la arquitectura contemporánea.

Su trabajo a favor del deporte le llevó también a formar parte durante 25 años de la sociedad Gimnástica de Pontevedra, ser experto jugador de billar, inteligente contrincante en el dominó y, gracias a todo ello, ser merecedor de la Medalla de Oro de Atletismo Nacional, una distinción que guardan como oro en paño sus hijos.

Su mujer, Aurora de Dios, era oriunda de Vilagarcía de Arousa, con familia en A Pobra do Caramiñal. Realizó sus estudios de maestra junto a su hermana en Santiago y ella además cursó toda la carrera de piano. Sus hijos recuerdan con cariño la enorme afición a la música que por parte de la familia paterna y materna se les ha inculcado y que ahora tantas satisfacciones les da a ellos.

De niños cantaban alrededor del piano de la madre. Canciones del repertorio del abuelo Víctor, como Unha noite na eira do trigo, se trufaban con pasajes del himno gallego y polifonías en los días de Reyes para pedir permiso a sus padres para entrar a recoger los regalos. Realmente son recuerdos bellísimos que parecen extractos de un mundo idealizado en el melodrama, un mundo que se alcanza con el arte y la cultura, tal y como demuestra esta encantadora familia.

Tres de los cinco hermanos cantan en diversas sociedades musicales. Enrique es miembro de Ultreia, la agrupación dedicada a la música antigua. Aurora y Mercedes cantan en el coro del colegio de abogados y siempre lo hacen también en las reuniones familiares alrededor del piano Röller heredado de su madre.

Melodía Gallega de Torres Creo
dedicada a Víctor Cervera Mercadillo

Una actividad iniciada por su padre y que se desarrolla con éxito creciente en la actualidad es la reunión anual de Amigos de Pontevedra. Una asociación que busca reunir a pontevedreses residentes y ausentes de la villa una vez al año para confraternizar.

El marido de Chiru Cervera-Mercadillo, el ingeniero de montes que fue delegado de Hacienda en Pontevedra hasta hace poco tiempo, Pedro Arbolí, cuenta con encanto las pequeñas anécdotas de los que se reúnen cada año al albor de la iniciativa planteada por su suegro.

Una rama de la familia tiene un bello torreón neogótico frente al mar en A Pobra do Caramiñal. De ría a ría se puede viajar hoy entre el canto de esta familia musical.


Las visitas del rey Alfonso XIII, con un recibimiento teatralVíctor puso voz a medio siglo de vida en Pontevedra. El abuelo de los actuales Cervera-Mercadillo de Dios, Víctor, fue un polifacético personaje destacado en las artes y la cultura.

Su padre, comandante de carabineros, llegó a Tui destinado, y su madre, Carmen Moreno, era una destacada dama de la sociedad de la época.

Trasladada la familia a Pontevedra, el joven Víctor inició estudios de Medicina en Santiago y en poco tiempo decidió dedicarse a su pasión por el canto volviendo a Pontevedra, donde además obtuvo un puesto en la Diputación.

Entre sus actividades artísticas destacadas está la de cantante, imitador, actor, prestidigitador y relaciones públicas.

Víctor Cervera y Blanco Porto. Pontevedra

Como cantante formó parte del grupo Aires da Terra, una asociación que defendía los valores de la música patria y el traje gallego.

Además Víctor desarrolló una carrera en solitario con muchos momentos estelares. Popularizó muchas canciones como Airiños de Pontevedra, de Alfonso Lois, o las canciones Tangaraños, con letra de Curros que nadie como él cantaba.

En varias ocasiones actuó para Alfonso XIII. En una visita de los monarcas en 1927 cantó en honor de doña Victoria Eugenia y en otra ocasión cantó desde su balandro El Arra en medio de la ría, también para los monarcas de visita en Galicia.

En Madrid triunfó recibiendo reseñas elogiosas, portadas en ABC con caricaturas de Fresno y la felicitación del Rey por su papel en La casa de la Troya.

Aficionado al traje regional se retrató, ataviado de gallego, destacando singularmente la acuarela que del grupo realizó Portela, en la cual aparecen todos los prohombres del galleguismo pontevedrés de la belle époque.

Acuarela de Portela

Sus nietas Chiruca y María, mis anfitrionas, son grandes aficionadas al traje gallego. Confeccionan ellas mismas bonitos trajes de gala con antiguas piezas de azabache heredadas de vestidos decimonónicos y los lucen en el día de la Peregrina y en la compostelana fiesta del Apóstol.
‘Miss Ledya’, el primer film gallego, con Víctor, el barítono galánUna de las múltiples actividades de Víctor Cervera-Mercadillo fue la de actuar como relaciones públicas del gran hotel balneario de la isla de A Toxa.

En A Toxa participó en la filmación de Miss Ledya, la primera película gallega con base argumental que fue presentada en el teatro Principal de Santiago en 1916. Se trataba de un melodrama de corte elegante con ambientación en el sport y con un cierto trasfondo histórico.

En la película el galán era Víctor Cervera-Mercadillo y participaban también como actores otros destacados miembros de la cultura gallega. Entre otros estaban Clarita Sobrino, Blanco Porto, Fefa Sandoval, Marina Fonseca y Castelao.

Víctor Cervera y Blanco Porto

La amistad de Víctor con Castelao y los vínculos con su familia se mantuvieron siempre, al punto de que conservan en la casa el recordatorio del fallecimiento de Castelao en Buenos Aires en 1950, que les fuera enviado a Pontevedra por correo postal desde el otro lado del Atlántico.

En el café Moderno de Pontevedra se encuentra la que es quizás la más divertida representación gráfica de Víctor. En uno de los muros aparece una pareja de baile en estilo modernista detrás de la que se adivina a ver un grupo de caballeros de frac. Uno de ellos se lleva la mano al bolsillo y lo exhibe vacío, es el perfil más mundano de este gran señor de la escena y excelso cantante que fue Víctor Cervera-Mercadillo.

Las anécdotas sobre él en compañía de sus familiares son infinitas y desde luego no le van a la zaga en cultivada actitud y buen sentido del humor sus herederos. Una familia de encanto sin par y devoción por la amistad que están encantados de compartir sus experiencias n román padín


Teatro Circo de Pontevedra
Fonte: José Calero Casal
En el Circo-Teatro se celebró una "velada infausta", preparada "en honor del fenecido Ravachol". En el programa impreso, custodiado en el Museo, aparecen reseñadas las siguientes intervenciones: interpretación de un Introito, por la Banda Municipal; latomanía biográfica con los excesos consiguientes, por un entusiasta admirador del ilustre muerto; canzzonetta coreada, por el Signore Victorio, italianización de Víctor Cervera Mercadillo, lo mismo que lo era para Antonio Blanco Porto el de Signorina Biancha della Porta, que recitó una herejía lírica; discurso tétrico necrológico, por un Jefe de Estación, que resultó ser José Fernández Tafall; varias piezas, cantadas por el barítono Alejandro Torres, para finalizar con la "gran marcha macabra triunfal, coreográfica y apoteosis". Los precios para asistir a la velada eran de cuatro pesetas para seis entradas de palco, setenta y cinco céntimos la silla y cuarenta céntimos general. 
http://www.museo.depo.es/noticias/notas.de.prensa/es.02010114.html

El banco musical de la Diputación acumula ya seis mil unidades

Las adquisiciones se van catalogando pieza a pieza en una base de datos
Así, contou con doazóns moi importantes de soportes históricos, entre elas, as gravacións sonoras de Víctor Cervera Mercadillo. O barítono pontevedrés foi un dos cantantes na primeira gravación sonora galega en 1904 do coro Aires da Terra de Perfecto Feijoo. Unhas gravacións que tiña gardadas a familia Mercadillo, que corresponden aos anos 40 e feitas na radio, están agora no arquivo cos seus masters orixinais para a súa conservación.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Manuel Quiroga: Violín, fama y olvido

Manuel Quiroga

Violín, fama y olvido




Ensayaba a oscuras. Se recogía en un cuarto a ciegas, levantaba el violín y estudiaba las partituras que tenía grabadas en la cabeza mientras deslizaba el arco interpretándolas. De la ventana abierta de su buhardilla en París brotaba una música ejecutada bellamente, y la gente que pasaba por la calle se paraba absorta, fija en aquel acontecimiento casi endiablado. Era Manolito Quiroga, el hijo de don José, un comerciante de paños de Pontevedra que tuvo la delicadeza de echar a su hijo al mundo a estudiar fuera en cuanto supo que en aquella casa de piedra de la zona vieja se estaba criando un genio. El niño al que acogerían los maestros Medal, Pedro Puga y José del Hierro. El mismo que a los 19 años hizo historia ganando el primer premio del Conservatorio de París, algo que sólo había conseguido un español: Pablo Sarasate. Se puso a sus pies la prensa de la época (“mezcla su romanticismo ‘tizgano’ al romanticismo español y no obstante tocó el primer movimiento del concierto de Mendelssohn en un estilo perfectamente puro, perfectamente noble”, dijo Le Figaro), y su nombre empezó a deslizarse dorado entre la nobleza.

Al día siguiente, el compositor Alfred Bruneau escribió en las páginas de Le Matin: “Posee ya una rara personalidad. Es un virtuoso cuyo mecanismo superior, su encanto extremo, no tardarán probablemente en hacerle célebre”. Fue una premonición encantada. Manuel Quiroga fue una superestrella que giró por todo el mundo arrastrando masas en delirio, un precursor al violín de los Beatles. “No existían el rock, ni los futbolistas, y el cine entonces era mudo y no había las estrellas que ahora hay. Quiroga fue un ídolo absoluto y el personaje más famoso que haya dado Pontevedra”, dice el escritor Rodrigo Cota. Su éxito fue brutal y cuando cruza Estados Unidos de concierto en concierto se fabrican a su paso corbatas y mecheros con su nombre. De entonces sobrevive su imagen legendaria: la de un bello moreno de melena furiosa que posa como un ídolo, envuelto en luces y misterio, como un artista que se equilibra con su leyenda. Adoraba las cámaras y la fama, desafiaba a los fotógrafos mirándolos fijamente como un siglo después haría, rodeado de cientos de cámaras en el aeropuerto, David Beckham a su llegada a Japón: uno a uno, con la intensidad propia de quien requiere para sí los honores del mundo. “Lejos quedaban aquellos años de burla y chirigota en los que unos desaprensivos, aprovechando la muerte de Sarasate, enviaran al padre de Quiroga un telegrama comunicándole que el gran violinista había dejado en herencia su Stradivarius a Manolito”, escribe Fernando Otero Urtaza, autor de libro Un violín olvidado, el más documentado trabajo realizado hasta ahora sobre la figura del pontevedrés.

Son años de tumulto y locura que se abrieron con el recibimiento que la ciudad hizo de aquel joven que conquistó París contra pronóstico. Llegó de allí el 21 de junio de 1911. Media hora antes de que se anunciase el tren echaron el cierre todos los comercios de Pontevedra y se paralizó la actividad laboral. Quiroga se encontró en la estación los andenes abarrotados, la banda de música y bombas de palenque, relata Otero Urtaza. No lo dejaron ni bajar: lo levantaron a hombros como un torero y cruzaron la ciudad en medio de balcones llenos de gente que lo vitorearon hasta llegar a su casa, en cuya calle se había instalado un arco del triunfo; lo depositaron en el portal entre ovaciones fervorosas y alocadas, pues en aquellos hombros juveniles, en aquellas manos privilegiadas y aquel cuerpo enjuto se reunía la gloria de una ciudad pequeña y orgullosa, desatada por un triunfo similar al de una Copa del Mundo; habían puesto en él su confianza desde que deslumbró al público del Café Moderno con quince años, le habían subvencionado una beca para seguir sus estudios en Madrid, y lo tenían de vuelta apenas cuatro años después convertido en príncipe.

Manuel Quiroga
El hijo de don José no se lo acabó de creer nunca, y en su ingente correspondencia, que guarda como oro en paño la descendiente encargada de velar por su legado, Milagros Bará, casi se pueden palpar sus dudas e inquietudes (“¿seré tan bueno?”), y se refleja en sus palabras el yo inseguro de quien se sabe alzado por una fuerza superior. “Él se sabía muy bueno, pero se lo recordaba a sí mismo, como si no lo tuviese claro, y llegaba a preguntárselo. Hay cartas que parecen estar dirigidas a sí mismo”. Sólo en su debut en América, en el hipódromo de Nueva York, reunió a 5.000 personas, un número que escandalizó a los puristas. El columnista Colgate Baker dio su opinión en The New York Rewiew: “La idea de un nuevo virtuoso del violín realizando su debut en el monstruoso hipódromo delante de 5.000 personas fue, según los agentes musicales y la camarilla de Carnegie Hill, absurdo. Pero esos diletantes han recibido una lección de talento que recordarán largamente (…) En vez de tocar para una pequeña audiencia compuesta exclusivamente de devotos de la música él tocó para el público real y el resultado fue aquel entusiasmo, las aclamaciones de un público de medio millar de personas que le siguieron a su hotel después de la actuación”.

Fue allí donde el New York Times logró las declaraciones del violinista y compositor austriaco Fritz Kreisler: “Después de esto no me atreveré a tocar mis obras”. Una leyenda, Mischa Elman, dejó de tocar siete meses. Frecuentó cortes y salones presidenciales en todo el mundo con sus primeros conciertos en Europa. Mientras viajaba no dejó de escribir y de aderezar sus cartas con dibujos, pues era un pintor notable y un escritor de nivel tanto por su prosa como, sobre todo, por la ilustración de sus encuentros con figuras de todo pelaje y condición que se acercaban a él, epicentro de élites, muchas veces ensimismado, estudiante violento de la composición y las partituras.

Manuel Quiroga en el estudio de Carlos Sobrino en 1917
En San Sebastián, donde ofreció una serie de conciertos, coincidió con Joaquín Sorolla en el mismo hotel. Allí el pintor llevaba meses encargándose de unos murales. Le prometió a Quiroga un retrato que nunca se llegó a hacer. En París trató a dos exiliados rusos de condición extravagante; el compositor Igor Stravinsky y el príncipe Youssopoff, asesino de Rasputín. Con éste compartió varias cenas. “Vive con su princesa en un hotelito de Bois. Ella tiene el célebre collar de perlas negras valuado en seis millones de pesetas”. Fernando Otero Urtaza rescata en su libro la narración del propio Quiroga del asesinato de Rasputín a manos de su amigo. Tras darle unos pasteles envenenados y no conseguir el menor efecto, fue a por un revólver y lo acribilló a tiros. “Bajó y ya perdida la serenidad, hizo varios disparos desordenados sobre el monje, que cayó sangrando. Entraron todos entonces y llevaron el cuerpo de Rasputine a un automóvil para echarlo al río; cuando llegaron a la orilla, aún Rasputine vivía. Y cayó finalmente sobre un bloque de hielo desde donde lanzaba aun alaridos de muerte. El bloque al deshelarse se lo fue tragando lentamente. ¡Oh!, se podría hacer un gran libro con todo esto, ¿n’est ce pas?”.

El violinista era desenfadado y sociable. Estuvo casado con Marta Leman, una pianista de fama internacional con la que tocó en innumerables ocasiones y que tuvo una gran trascendencia en su vida desde el principio, cuando ayudó a Quiroga en los primeros tiempos de París; tras pasar penurias y enfermedades, la rica Leman le dio protección y lo puso en contacto con algunas de las familias millonarias amigas de la suya. El histórico triunfo de Quiroga en París, acompañado por el de Leman al piano, fue celebrado entre esos círculos como propio. Con ella acabaría casándose en 1915. Era una judía francesa que aparcó su carrera para seguirlo a él. Se acabaron separando y la mujer falleció antes que Quiroga. Se creyó algún tiempo que fue en un campo de concentración, pero las investigaciones de Milagros Bará y Javier Bará Temes a través de Sophie Lévy, responsable de los archivos del Conservatorio de París, dieron como resultado el lugar y la fecha de su fallecimiento: Garches (Seine-et-Oise) el 1 de mayo de 1953.

Manuel Quiroga y Martha Lemann
 “Él tenía un humor tremendo”, dice Milagros Bará entre carpetas en las que guarda parte de la documentación privada de la familia que no fue cedida al Museo de Pontevedra, donde está la mayor parte. Bará está digitalizando ahora la correspondencia de Manuel Quiroga. Y aguarda una llamada de la Deputación (“El Conservatorio y el Museo tienen ya la programación del 50 aniversario. Lamentablemente de la Deputación no tengo respuesta”). Así, en una de las cartas Quiroga advierte a sus padres de que días atrás fue operado de apendicitis: “A dos princesitas rusas le abrieron el preciosísimo vientre para sacar otras preciosísimas tripas. Yo considero el mío no menos precioso que el de un príncipe, pues ya aquí me llaman el príncipe del violín. (…) ¿Te acuerdas de que ya el año pasado no me encontraba bien? Dicen que es la enfermedad de moda. El Kaiser y el Rey de Inglaterra pasaron por ello, es una moda elegante”.

Entre sus quejas está la del transporte y la dificultad de trasladarse a Galicia. Tenía manías con sus manos, tal que tocar con cuidado o aprensión cosas que hubiesen sido tocadas antes, como los pomos de las puertas. “Él era tan mundano, tan normal, tan de Pontevedriña, que no se creía el éxito que tenía”, dice Bará. De familia bien, de lo que se ha dado en llamar de Pontevedra de toda la vida, el chico de los Quiroga vivía en vacaciones acomodado en una pandilla de jóvenes que pasaba veranos ociosos y tranquilos. A ellos les gustaba volver cuando tenía un hueco.

Ya entonces se podía contemplar Quiroga no sólo en las admiraciones de sus excéntricos admiradores que lo seguían en procesión sino también en cuadros y bustos, y la calle Comercio ya no era tal, sino calle Manuel Quiroga; se le puso cuando tenía 26 años. También había sido tentado por la política, una constante en su vida. Lo relató magistralmente un amigo suyo, Francisco Camba,  hermano del periodista Julio, con quien coincidió de vuelta a Galicia en tren desde Madrid cuando el violinista le contó lo que llamó “emboscada”. Quiroga fue invitado a dar un concierto en casa de un conde catalán. Pero al llegar allí nadie le pidió que tocase. Estaban, entre otros, Francesc Cambó y Joan Ventosa. “Todo lo que se hizo allí fue preguntarle sobre los efectos de ese violín en el alma huraña de sus paisanos. ¿Era verdad que los gallegos se entusiasmaban como nunca al oírle? ¿Lo era que le acompañaban, vitoreándole después de cada concierto? ¿Mentían los informes al decir que cuando llegaba a Galicia el pueblo entero acudía a esperarle y le llevaba en hombros?”. Quiroga asentía tímidamente hasta que Cambó estalló: “Pues entonces está usted en la obligación de hacerse político, de ingresar en las filas del regionalismo gallego… Usted, con esa influencia en las multitudes de su tierra, puede sernos muy útil”. Quiroga, tras desechar educadamente cualquier propuesta, contestó: “Si como gallego tengo alguna aspiración secreta, es la de ser una especie de mirlo”.

Pese a todo tuvo la simpatía de gente como Losada Diéguez o Antón Villar Ponte, que le dedicaron textos (el de éste último mezcla una inflamada sensibilidad por la lengua y el fervor imperialista), y la amistad de Castelao, que lo dibujó en varias ocasiones. Con el intelectual de Rianxo, el faro del nacionalismo gallego y autor de Sempre en Galiza, comparte tertulia en la actualidad en la Praza de San Xosé, junto a las esculturas de Alexandre Bóveda, Carlos Casares, Ramón Cabanillas y Valentín Paz-Andrade. La de Quiroga es la más maltratada por los borrachos, que ya le han roto el arco del violín varias veces. Pese a todo, esto no es lo que más molesta a Rodrigo Cota: “Lo podían haber sentado con los de la tertulia, porque ahí de pie, con el violín, parece que se está dedicando a amenizarles la tarde ante de pedirles unas monedas”.

En ese tiempo en el que recibió el canto de sirenas de la política tocaba con un Guadagnini suyo y un Stradivarius que le dejó la viuda de Joachin Reifenberg. Atrás estaban los años en los que recibió de manos de Ramón Mugartegui el primer lujoso violín que tuvo en su vida: un Amati de 1862 que había pertenecido a Francisco Javier Mugartegui, a quien se lo regaló Isabel II. Fue antes de su presentación en sociedad en Pontevedra, el 3 de agosto de 1906. Tres meses antes conoció de manera muy particular a Alfonso XIII. Estaba asomado al balcón de su piso en Madrid viendo el paso de los Reyes el día de su boda. “Como era pequeño -tenía 14 años- me agaché para ver mejor por entre los hierros del balcón. A los pocos minutos estallaba la bomba y moría decapitada una mujer que había pasado a ocupar mi sitio. ¡Aquello fue horrible, horrible!”. El artefacto se tiró desde el cuarto de al lado. Sin el niño saberlo, en aquel piso, separado por un tabique, Mateo Morral hizo la bomba. Murieron 30 personas. Quiroga enviaría una postal a su familia después de un tiempo en la que se reproduce una fotografía del atentado, y sobre el humo blanco del impacto de la bomba dibuja unos muñequitos saltando, víctimas de la explosión. Era un crío: pide en esa postal a su hermano quince pesetas para “unas medias preciosas de foot-ball”. Quince años después, la pareja de novios objeto de aquel atentado reclamó en sus salones la presencia de Quiroga. Se ganó tanto el cariño y la protección del rey Alfonso XIII, que éste intervino cuando el violinista fue detenido en Austria en medio de la Gran Guerra y le permitió salir de Europa para ir al encuentro de su primera gira en América.

Al rey también puede deberse la decisión posterior de Quiroga de simpatizar con el bando franquista durante la Guerra Civil. El biógrafo Otero Urtaza atribuye esta inclinación a la esperanza de que regresase la monarquía. Lo hizo, pero Quiroga murió mucho antes. La estrella y el fulgor desaparecieron lentamente después del 8 de junio de 1937, cuando Quirora cuenta con 46 años y acaba de recibir el reconocimiento más grande que se le pueda hacer a un extranjero en Francia: Caballero de la Legión de Honor. Ese día, ya sin rastro de la agitada melena de juventud, que se despobló en apenas un ramillete de meses, Quiroga despidió a su íntimo Iturbe en Welfare Island, en Nueva York, y se encaminó hacia su hotel cuando fue arrollado por un coche.

"Gigi"
El violinista fue herido de gravedad. La rehabilitación fue tortuosa y jamás pudo recuperar la movilidad de su brazo izquierdo. Ya no estaba con Leman, sino con Gigi, María Galvani (“la Galvani”, como la llamaba la familia), una mujer casada con el director de una orquesta al que abandonó para venirse con el gallego en barco a España. La fortuna de la edad de oro había sido mermada por representantes y malos contratos, y el resto lo fatigó buscando una recuperación total que no lllegó; sí subió el violín a los brazos e interpretó de nuevo, pero un día, al querer alcanzar un libro, el brazo no le respondió. A la habitación de un hospital de Madrid llegó uno de sus hermanos para llevarlo a Pontevedra, y de camino desempeñó lo que pudo de los numerosos objetos de valor y obras de arte que Quiroga había dejado allí para seguir pagándose tratamientos y remedios en el esfuerzo nostálgico de repetir el pasado, de recuperar el fulgor de la música y la luz de los focos.




Se echó a la caricatura, pues era un excelente caricaturista que ya publicaba de joven en los diarios europeos, al dibujo y a la composición, pero era la ejecución, la interpretación de su violín lo que le daba vida. Entre los años 40 y 60 su deterioro fue progresivo. Cuenta el escritor Arturo Ruibal que a Pontevedra llegó tumbado en un carruaje, pues no se podía mover, y tratando de no ser visto en esas condiciones. Le detectaron una astenia cerebral.
Manuel Quiroga enfermo
Ya entonces, sin su violín, en la casa familiar donde hoy adorna una placa, había remitido su fama, como la de cualquier estrella que desaparece de un día para otro. Murió hace 50 años, el 19 de abril de 1961. En una de sus últimas imágenes está sentado en Portocelo con gesto de hombre atrofiado, ligeramente inclinado hacia delante, como desovillándose frente al mar a unos meses de su muerte. Las instituciones de momento se muestran renuentes con fastos y homenajes. A quien fue dueño del mundo, su ciudad se olvidó de él.

Saturnino Cuíñas Lois folclorista de Pontevedra


Saturnino Cuíñas Lois Cura de Cesullas e folclorista benemérito
Carballedo (Cotobade. Pontevedra) 21.12.1897.
Cesullas (Cabana de Bergantiños) 07.04.1978.


Tras ser capelán da Condesa de Torre Penela de Carballo e da familia Figueroa en San Martiño de Horto (Abegondo), Saturnino Cuíñas Lois foi enviado como párroco a Santo Estevo de Cesullas en substitución de Manuel López Porto. Preséntase en Cesullas o 10 de abril de 1931 coa súa nai Adelina e irmáns Aurelio e María.

Desde a chegada, a súa parroquia de presentación cobrou un importante dinamismo no eido relixioso, festivo, social e mesmo en infraestruturas. Creou coros parroquiais, deulle vida ás celebracións relixiosas do Nadal ou achegouse á xuventude a través das festas do catecismo. Foi unha persoa importante para que se construíse a estrada de Neaño a Baio.

Como pagamento polo seu labor, a corporación municipal nomeouno fillo adoptivo de Cabana de Bergantiños o 17 de marzo de 1956 cando cumpría as vodas de prata como párroco. Neste acto descubriuse unha placa de mármore na igrexa de Santo Estevo.

Desempeñou o seu traballo pastoral ata poucos momentos da súa morte, o 7 de abril de 1978. O seu pasamento foi todo un acontecemento social na comarca de Bergantiños. Asistiron veciños de concellos colindantes e a corporación municipal en pleno. O enterro foi oficiado polo arcebispo de Compostela Ángel Suquía. Quedou soterrado no cemiterio parroquial.

Cinco anos despois, o 21 de agosto de 1983, o Concello de Cabana de Bergantiños realizoulle unha homenaxe póstuma e recoñeceuno como fillo predilecto. Nos actos culturais participaron as corais Coral de Bergantiños, Toxos e Flores de Ferrol, Follas Novas, Lembranza e Cántigas da Terra da Coruña, o grupo folc Marea Baixa de Carballo, os grupos folclóricos da Asociación Cultural Río Anllóns de Ponteceso e do colexio público As Revoltas de Cabana; o humorista O Xestal deleitou os asistentes cos seus divertidos chistes e despois cantou por primeira vez en público acompañado por Xosé Manuel Eirís que tocaba unha das zanfoñas que pertencera a Saturnino Cuíñas. Como fin de festa, Andrés Rei dirixiu a interpretación do famoso Berro Seco. Tamen se colocou unha placa conmemorativa na fachada da ermida de San Fins.

Saturnino Cuíñas e o San Fins do Castro
A romaría do San Fins do Castro, festa patronal por excelencia de Cabana de Bergantiños, é filla de Saturnino Cuíñas porque a dotou duns elementos singulares e únicos que a distinguen doutras romaxes galegas.

A personalidade do cura de Cotobade está presente no Berro Seco "un triple berro informe, a coro, no que cada quen participa como pode", en palabras do propio Cuíñas. Hai escritores que encontran no Berro Seco reminiscencias dun pasado celta, outros emparéntanos cos urros lanzados polos canteiros ó subiren grandes pedras.

Un segundo elemento achegado por Cuíñas ó San Fins foi o Santo de Pólvora, pequena falla con movemento que representa oficios tradicionais coma o dos canteiros ou o dos afiadores. A presenza da foguetería continúa tamén coa Traca e a Roda de Fogo.

Por último, Saturnino Cuíñas converteu o San Fins do Castro na capital galega da música tradicional. As mellores agrupacións folclóricas, coros, bandas de música e grupos de gaitas, entre eles Os Enxebres de Neaño, acudían cada un de agosto a Cabana de Bergantiños para amenizar procesións e merendas ata a caída do día.

A importancia como folclorista
Saturnino Cuíñas naceu con alma de músico. Desde a súa infancia, rodeado de bailadores e gaiteiros, tomou compromiso de rescatar a memoria musical de Galicia. Así, a súa memoria prodixiosa foi quen de conservar coplas e cantos do seu Cotobade natal, como tamén melodías Cabana, Ponteceso, Carnota, Corcoesto, Cambados. Todo ese legado folclórico, retido na súa cabeza, foille cedido, sen nada a cambio, a toda persoa que se achegase a el. De todos modos, sería a agrupación coruñesa Cántigas da Terra, grazas á amizade co seu director, Adolfo Anta Seoane, quen tivo a fortuna de recoller no seu arquivo musical todo o traballo de recolleita desenvolto por Cuíñas ó longo de toda a súa vida. Entre a obra recollida están as foliadas de Augasantas, de Bora, de Vilaxoán, de Corocoesto, de Trabazo ou de Corcoesto. Ou as pandeiradas de Cesullas, de Ponteceso, de Loureiro ou de Carnota. E tamén os alalás de Cerdedo, de Santo Ourente ou de Carballedo. Cantos de aninovo, de berce e de canteiros enriquecen o legado.

Ademais de compilador de música tradicional, Saturnino Cuíñas foi un excelente músico tradicional. Chegou a dominar instrumentos como a gaita, a pandeireta, o bombo, a bandurria, o harmonio e a zanfoña. Na súa época, xunto con Faustino Santaelices, foi unha das poucas persoas de Galicia que interpretaba a zanfoña. Unha das súas históricas zanfoñas foille entregada a Cántigas da Terra o 1 de agosto de 1945 na romaría de San Fins. Despois, Cántigas interpretaría con ela cantos de cego por distintos escenarios do país.

Como mérito polo seu labor folclórico, a Real Academia Nosa Señora do Rosario concedeulle a Medalla de Ouro de Primeira Clase do Premio Marcial del Adalid. Os actos de entrega tiveron lugar o 24 de agosto de 1954 na Casa da Cultura da Coruña. En xornada de tarde, na Praza de Touros da cidade herculina celebrouse unha festa folclórica coa participación das agrupacións Cantigas e Agarimos de Santiago, Follas Novas, Aturuxo e a Masa Coral da Fábrica de Tabacos da Coruña.

ttp://www.concello-cabana.es/ga/web/index.php?mod=int&tip=3&lug=3


Moncho Do Orzán
Por certo, Cántigas da Terra custodia no seu arquivo dúas zanfonas centenarias. Unha pertenceu a Perfecto Feijóo (doada polo seu fillo Carlos) e a outra a Saturnino Cuíñas. Sen dúbida ambas as dúas sobrepasan con creces os 100 anos e posíbelmente os 150 tamén.

domingo, 18 de septiembre de 2011

Manuel Rey Durán acordeón de Pontevedra


MANUEL REY DURÁN, MANUCO
Por Rafa Quintía, neto de Manuco



(1894-1975), popularmente coñecido como Manuco, natural do lugar do Albeiro, parroquia de Marcón. Canteiro de profesión e músico de corazón.

Un dos máis virtuosos acordeonistas do seu tempo. Formouse en solfexo co ilustre mestre Refojo de Pontevedra. No ano 1918 gaña o concurso das Festas da Virxe do Camiño ó mellor acordeonista da provincia.

Coa súa bicicleta e o seu acordeón ó lombo percorreu durante anos as parroquias e vilas de Pontevedra levando a súa música polos bailes, festas e romerías.

Ós 27 anos, tras casar, vai vivir a Salcedo onde montará no ano 1929 o seu propio Baile no lugar do Cruceiro.

Co estalido da Guerra Civil e a cruel postguerra, como tristemente ocorreu con tantos bos músicos de Galiza, trúncase a súa carreira musical e Manuco deixa definitivamente de tocar para xa non volver actuar co seu acordeón nunca máis.

Sempre viviu coa pena de que o seu fillo non tivese dotes para a música e de que non puidese segui-lo seu legado, e soía dicir da súa filla, que si tiña esas cualidades musicais, “Que pena que non fose rapaz porque sería un bo acordeonista”, pero corrían outros tempos e era impensable que unha muller andase a toca-lo acordeón polos bailes. Finalmente falece no ano 1973 sen deixar un herdeiro directo da su técnica ou repertorio, e con el vaise tamén un xeito de vivi-la música e os bailes no noso país.


http://foldeveleno.wordpress.com/2007/11/15/

CASTO SAMPEDRO Y FOLGAR

Personaxes ligados coa música galega 

Casto Sampedro

Casto Sampedro y Folgar, nado en Redondela o 15 de novembro de 1848 e finado en Pontevedra o 8 de abril de 1937, foi un folclorista e investigador da arqueoloxía galego.

Traxectoria
Seus pais, Ramón Sampedro e Asunción Folgar, tiveron en total nove fillos dos cales Casto era o máis pequeno. A súa familia, era veciña desta vila e grazas aos estudos do proprio Casto temos datos dabondo sobre a familia paterna, que investigou ansiosamente. Porén só sabemos que a familia de súa nai procedía de Santiago. Por parte do pai hai datos que indican que esta estaba afincada en Redondela e que aparecía moi unida á vila desde o século XVIII. Ademais hai que ter en conta que pola parte paterna xa desde o seu bisavó todos os homes da familia estiveron vinculados ao mundo das leis, dato importante e de sumo interese para a súa biografía.

O autor comezou a carreira eclesiástica, como o seu irmán Ricardo, primeiro no Seminario de Tui e logo no de Ourense, lugar onde se inicia como músico. Á saída do Seminario vai á facultade de Dereito da Universidade de Santiago de Compostela, rematando a licenciatura en 1872 e matriculándose como avogado en Redondela. En 1875 opúxose ás actitudes do xuíz de 1ª instancia e isto fixo que se trasladase á cidade de Pontevedra. Nesta cidade abriu o seu bufete e casou con Josefa Mon y Londa, filla de Alejandro Mon, coa que tivo sete fillos, ningún deles con descendencia e todos letrados.

Na súa casa, D. Casto tiña un despacho onde se atopaba unha das mellores bibliotecas de Galiza con obras sobre arqueoloxía, historia e folclore. Alí, ademais, sucedían concorridas tertulias de xente de pé que entraba e saía continuamente da casa do autor pontevedrés.

Fundou a Sociedad Arqueológica de Pontevedra en 1894, lugar onde recuperou e axuntou valiosísimos fondos arqueolóxicos, epigráficos, heráldicos, Foi un grande erudito do seu tempo e un dos mellores formados. xa que tiña coñecementos das linguas clásicas, dominio da epigrafía e da paleografía, ademais de ser un excelente musicólogo. O Cancionero musical de Galicia foi un dos seus mellores traballos. Tamén foi o mellor heraldista galego da súa época. Interesouse moito polos distintos gremios, a súa forma de traballar, os contratos, o léxico que empregaban,...


Real Academia Galega
Entre os recoñecementos que aceptou, algo estraño porque non quería ningún tipo de recoñecemento público, destaca ser membro Numerario Fundador da Real Academia Galega, correspondente da de Historia e Belas Artes, presidente da Comisión de Monumentos, Cronista da Provincia e primeiro director do Museo Provincial de Pontevedra, Deputado Provincial e Vicepresidente da Corporación...

Polo demais, na súa personalidade destaca a súa modestia, xa que non lle gustaba participar en actos públicos, nin asinar as obras que el escribía, así como artigos. Por este motivo se conservan tan poucas obras del, xa que non se sabe con certeza cales foron as obras que eran propiamente del. Si se sabe que son da súa autoría o Cancionero Musical de Galicia, algúns artigos e un poema en galego elaborado na súa época de mocidade, en 1872, en Vigo. Todo o labor realizado por Casto Sampedro y Folgar tiña que ver co interese que lle suscitaba todo o que xiraba ao redor do coñecemento de tradicións, historia, cultura e antropoloxía en xeral. Por esta razón é moi comprensíbel que fose el e non outro a persoa que iniciou a recolleita do Cancionero Musical de Galicia que a continuación se comenta moito máis polo miúdo. Todos os seus intereses encamiñábano a poder elaborar unha obra de tan grande magnitude.

Tamén é importante mencionar a actitude cordial que mantiña coa xente da que adoitaba estar rodeado e a especial relación que mantivo con Víctor Said Armesto, a persoa que colaborou con el na elaboración do Cancionero Musical de Galicia. Por outra parte, el foi un dos que impulsou a famosos debuxantes e fotógrafos que por aquela época colaboraban na Sociedad Arqueológica con Casto Sampedro. Hoxe moitas das obras destes fotógrafos consérvanse, en certo sentido, grazas á figura deste autor.

Para rematar esta biografía non se pode deixar de mencionar, que a nivel histórico, a figura de Casto Sampedro y Folgar, foi a continuación de Manuel Murguía, feito que indica a grande importancia que debía de ter o autor na época xa que foi considerado o sucesor de Murguía tras a súa morte. Por outra parte, mantivo tamén contacto con personaxes como Castelao, a quen animou a continuar co debuxo e coa arte da caricatura.

Foi, pois, un figura de suma importancia no século XIX e nos inicios do século XX. Morreu na casa dos xardíns de Pontevedra que levan o seu nome o 8 de abril de 1937 con máis de 90 anos de idade.

Tendo en conta a súa obra non se pode deixar sen comentar a importancia que constitúe o seu cancioneiro xa que ten como característica principal a conservación da música e a descrición dalgunhas danzas, feito realmente interesante se se teñen en conta as datas en que foi realizada a recolleita e a posterior compilación (fins do XIX) e os escasos medios con que debían contar Sampedro e os seus colaboradores para este fin.

A obra é pois unha boa mostra de diferentes cancións recollidas por unha boa parte de Galiza incluíndo tanto as letras como a música e, ás veces, a danza que as acompañaban.

ORQUESTRAS GALEGAS I



Los Ritmicos de Porriño.
Na trompeta Alejo Amoedo Barros.


Orquesta X de Pontevedra

Orquesta X de Pontevedra que tivera gran sona
nas décadas dos 50 e 60 do século pasado

 Aportación de Carmen Varela Trigo
Orquesta Radio
Penso que é na Terraza do Hotel Universal en Vigo, 
o segundo da esquerda e o meu avo José Varela Sieiro Pibe


 Orquesta Sintonía de Nigrán.


 Orquesta Mallo


 Aportación de Jm Xespi
Orquestra Sur de Salceda de Caselas. 
Todo un referente na zona do Condado e arredores.


 Aportación de Tere Pérez
Orquestra Sur de Salceda de Caselas


Aportación de José Crisanto Gándara Eiroa
A orquestra coruñesa Los Trovadores no
Hotel Finisterre da fermosa cidade herculina 
en 1954.


 Aportación de Francisco Martínez Farto
 Los Chicos del Jazz de Marín.

Podénse ver máis na seguinte ligazón:

sábado, 17 de septiembre de 2011

A MÚSICA DE MANUEL QUIROGA LOSADA

Nas seguintes ligazóns podedes escoitar a súa música

MANUEL QUIROGA LOSADA plays "Abendlied" (Op. 85 nº 12), from Robert Schumann

 

MANUEL QUIROGA LOSADA plays "Canto amoroso"

 

MANUEL QUIROGA LOSADA plays "Jota", from Spanish popular Suite (Manuel de Falla)

 

MANUEL QUIROGA plays "Spanish Dances" for violin and piano (Op. 23 nº2) from Pablo Sarasate

 

MANUEL QUIROGA LOSADA plays "Danza espagnola"

 

MANUEL QUIROGA LOSADA plays "La Ronde des Lutins"

martes, 7 de junio de 2011

TAMBERLIK, EL TEATRO CIRCO DE VIGO

EL TEATRO CIRCO DE VIGO
Por JOSE A. COMESAÑA GARCIA
Arquitecto


El proyecto del Teatro Circo se presenta en el Ayuntamiento el 22 de febrero de 1882.
El acontecimiento más importante en ese período es la llegada del ferrocarril a Vigo (1878). Este hecho, unido a la situación de la estación, al borde de la· carretera de Orense, será la razón del crecimiento de la población a fin de siglo sobre dicha carretera, transformando esta, en su tramo desde la estación a la ciudad, en una vía urbana, cuyo ensanche se aprueba en 1880.

Por estos años se seguía trabajando en el relleno de la barriada de. García Olloqui. El crecimiento de la ciudad obligaba a la apertura de nuevas calles, consolidándose en esta época el centro urbano comercial de la ciudad de hoy, entre la Puerta del Sol y la calle de Colón.

La Corporación Municipal, durante el trienio comprendido entre 1881 y 1884, acordó reducir e imprimir el plano de Vigo, con el fin de dar a conocer la ciudad fuera de la localidad y difundir su conocimiento, atrayendo así los capitales e industrias. La población de la ciudad en el año 1880 era de 15.000 habitantes.

El 8 de noviembre de 1881 se constituye la Junta de Obras del Puerto de Vigo, organismo que contribuyó a potenciar el puerto de la ciudad, en especial durante el primer cuarto del siglo XX.
Como se ha dicho anteriormente, por estos años se consolida el ensanche de la ciudad hacia el Este, entre el mar y la falda del monte del Castro, apoyado en tres arterias principales: la calle Victoria y carretera de Pontevedra por el Arenal, la calle de Policarpo Sanz y Conde de la Victoria (García Barbón), y la calle del Príncipe y Avenida de la Estación (Urzáiz).

En las memorias de la actividad municipal de aquellos años figuran, entre otras, la apertura de la calle Marqués de Valladares, Velázquez Moreno, Ronda, Paseo Público de la Alameda, y la calle del Circo (Eduardo Iglesias) que recibe su nombre del Teatro Circo, etc., todo ello formando parte de un barrio que posteriormente será el centro comercial de la ciudad.

Por encargo del Ayuntamiento se aprueba el 11 de marzo de 1882, la construcción del «Nuevo Teatro», según proyecto del Arquitecto D. Alejandro Rodríguez Sesmero. (Precursor del Teatro García Barbón).


SECCIÓN TRANSVERSAL C-D
PROYECTO


SECCION LONGITUDINAL A -B
PROYECTO


FACHADA PRINCIPAL
PROYECTO
ESCALA 1:100

PLANTA
PROYECTO BAJA

PLANTA PALCOS
PROYECTO
ESCALA 1:100

EL TEATRO CIRCO TAMBERLICK
El 22 de febrero de 1882, el Sr. D. Augusto Bárcena Franco, como gerente de la sociedad Bárcena Martínez y Pérez, dirige al Ayuntamiento una instancia a la que acompaña la memoria descriptiva, planos y presupuestos de un circo teatro que pretenden construir en la calle nueva abierta entre las del Príncipe y Ronda, denominada Calle del Circo.

En la memoria del proyecto se explica:
«No es sin embargo su propósito, fabricar un teatro de primer orden y si, lo que reúna las condiciones de los establecimiento modernos de esta clase, en que puedan efectuarse industria, Compañías Eqüestres y de Gimnasia, de Zarzuela y Dramáticas, no de primera categoría, sino de las ambulantes que ofrezcan distracción y pueda ser soportable a las fortunas de la clase media de la Sociedad. Tiene por lo tanto, más de Circo que de Teatro, sin que por esto carezca de las principales condiciones que deben tener aquellos.
Tendrá la capacidad necesaria para contener ochocientas personas sentadas. Su construcción no será de la solidez correspondiente a que viva largos años pero, sí tendrá la suficiente a garantir (sic) accidentes desgraciados.

Se representa el Circo-Teatro en los adjuntos planos, en plantas, fachadas y secciones.
Tendrá 30 mts. de fachada a frente y 45 mts. de fondo, en forma rectangular en su perímetro exterior, formado con paredes de perpiaño, dentro del cual se ha distriabuido un circo o pista de 13 mts. de diámetro y concéntrico a él, un pasillo de 2 mts. de ancho y unas graderías con 5 firlas de asientos también concéntricas en escala ascendente.

A 4 mts. sobre esta gradería se establecerá un piso que contendrá 29 pequeños palcos con salida a pasillo.
Frente a las entradas a la pista y paralelo a la fachada principal, se destina un local de 18 mts. de frente y 14 mts. de fondo para escenario y cuartos de actores. A su derecha se halla un saloncito para descanso y a la izquierda del mismo la caballeriza.

Excepto las paredes exteriores y las que por la entrada forman el escenario que como se ha dicho son de perpiaño, todas las demás fábricas que constituyen el edificio en pisos, tabiques, columnas y armaduras de los tejados serán de pino del Norte pintado».

FACHADA PRINCIPAL
REALIZADA (1882)


FACHADA PRINCIPAL
REFORMA (1907)


El presupuesto estimado de las obras era de 40.000 pesetas.
El 30 de marzo de 1882, se le concede la Licencia de Obras.
El 2 de mayo de 1882, el Sr. Augusto Bárcena, presenta instancia solicitando variar la fachada del Circo-Teatro, haciendo en su lugar la que representa en un plano realizado por el Arquitecto
Domingo Rodríguez Sesmero, siendo una de las razones de la variación el empleo de menos tiempo en la construcción.

El 11 de mayo de 1882, le es concedida la Licencia para cambiar la fachada.
El 12 de abril de 1883, D. Ricardo Trillo, apoderado de la gerencia del Teatro-Circo Tamberlick, solicita licencia para mejorar las condiciones de entrada al edificio; construyendo una escalinata en la forma que pretende indicar por medio de un croquis anónimo.
El 25 de abril de 1883, se le concede Licencia, una vez presentado el plano a escala suscrito por D. Alejandro Sesmero.
Entre 1882 y 1907, se modifica el remate superior de la fachada.
En diciembre de 1907, se realiza un proyecto de instalación de Marquesina en la fachada del edificio, no habiendo sido ejecutado.
El 4 de febrero de 1965, se presenta en el Ayuntamiento el proyecto de construcción de un cine, por encargo de la Empresa Fraga de espectáculos S.A., el proyecto corresponde a D. Arturo Fraga Framil.

En la memoria del proyecto, se indica que el mismo pretende:
«El derribo y modificación paulatina del actual Teatro-Cine Tamberlick cuya etapa inicial es la presente que comprende la zona del escenario actual y dependencias colindantes para construir en su lugar un nuevo local destinado a cines sin que la nueva construcción cierre ninguno de los accesos con que hoy cuenta el Teatro-Cine Tamberlick, aunque aprovecha uno de ellos como salida, además de los que tiene directamente a la Calle Doctor Cadaval».

Entre 1965 y 1970 se realizaron diversas obras de reforma en el Cine Tamberlick, sin Licencia Municipal de Obras. Dichas obras consistieron fundamentalmente en la sustitución de los forjados de madera, eliminación de las plateas, modificaciones de distribución interior, accesos y construcción de un añadido en la fachada principal para la instalación de las taquillas.



En 1983, fue presentada en el Ayuntamiento la solicitud de construcción de una taquilla anexa a la existente, con una superficie de 3,33 m2. cuyo objeto era juntar las dos taquillas en una sola. No fue concedida la licencia de Obra, ni realizada la misma.
En la actualidad, el teatro funciona fundamentalmente como cinematógrafo, si bien, se realizan actividades culturales ocasionalmente.

La propiedad actual del mismo corresponde a la Empresa Fraga de Espectáculos S.A., propietaria de la mayor parte de los cines de la Ciudad.
Según el Plan Especial de Edificios a conservar, el edificio figura como conservable básico, (Fachada, Uso y Circulaciones Horizontales).

Bibliografía:
- Vigo en su historia. Alvarez Blázquez y otros (1980).
- Ordenanzas Municipales del Ayuntamiento de Vigo. Archivo Municipal de Vigo.
- Vigo en la historia y en la leyenda. Boletín de Información Municipal (1970).
- Desarrollo y deterioro urbano de la ciudad de Vigo. Pereiro Alonso (1981).
- Archivo Municipal de Vigo.